Vivir por encima de la alegría

Recorrer con cadencia la brújula que marca las horas en el barrio lograba descomponer los atajos que llevaban a noches de júbilo y arrebato. Eran momentos que coincidían. Lugares que se perdían. Los artistas de Bloomsbury bordaron el lazo de un recinto que escapó de la nostalgia en voz de la alegría.

Las casas alrededor de Bedford Square conservan una arquitectura gregoriana. El jardín central es privado con vistas cóncavas y lejanas. Para los artistas de Bloomsbury el número 44 estaba pintado de un tono compuesto de alegría y bohemia, de esplendor y fiestas hasta la madrugada. La camaradería se reforzaba desde el regocijo y la satisfacción de saberse unidos.

Esta era la casa de Lady Ottoline Morrell, anfitriona, mecenas de las artes y parte del Círculo de Bloomsbury. Con 1.82 mts. de estatura, Ottoline se distinguía por la originalidad de su vestimenta. Amar la figura de un rostro pálido la impulsaba a decorar las ventanas de un cuarto que hablaba de secretos.

Detrás de sus paredes, en el salón diseñado por ella misma, se recreaban los famosos jueves de conversaciones, debates y de un festejo continuo. La casa 44 de Bedford Sq. se revestía de un esplendor sin cerrojos. Se vivían momentos emotivos, llenos de artistas que brillaban e intercambiaban ideas alrededor de la figura central: Lady Ottoline Morrell.

Se mezclaba, en un espacio circular y sin rendijas, el talento artístico y la creación literaria. ¿Qué pasaba en esos días de gozo y frenesí? El filósofo Bertrand Russell, que fue amante de Ottoline, conversaba con el poeta T.S Eliot; Henry James, Roger Fry, Duncan Grant y Maynard Keynes convivían en un espacio que extendía el diálogo y la creación continua; G.E. Moore y Lytton Strachey brindaban por los logros literarios; Dora Carrington, que también fue amante de Ottoline, WB Yeats, Aldous Huxley, D.H Lawrence y Virginia Woolf configuraban los matices de un recinto que sonaba a tiempos fugaces. Fue así como en noches de luz con brillo se reconfiguraba la historia y el destello de la casa 44 de Bedford Sq.

En sus diarios Virginia recordaba que “existía una dama que flotaba como un galeón español con monedas de oro colgando y maravillosas velas de seda.” En 1917, Virginia escribía a su hermana Vanessa que estaba tan sorprendida por la belleza de Ottoline que sentía como si de repente se hubiera metido en el mar y escuchara a las sirenas revoloteando en las rocas.

El grupo de Bloomsbury resplandecía por la diversidad de artistas donde el arte y la creación se conjugaban con la cotidianidad y el desasosiego de una sociedad que se alejaba de los matices victorianos.

Por razones económicas, Ottoline deja la casa 44 de Bedford Sq. así como Garsington Manor, su casa de campo cerca de Oxford. Se mudó a la casa 10 de Gower St. donde siguieron resonando los pasos de Bloomsbury alrededor de Bedford.

Dejar Garsington Manor implicó una tristeza ya que este lugar, lejos de Londres, significó un refugio para Duncan Grant, Lytton Strachey y Clive Bell durante la primera guerra mundial. Tanto ella, como a los que acogió en su hogar, eran defensores de las tendencias pacifistas condenadas por la sociedad inglesa.

En esta casa coexistían con libertad. A Ottoline le gustaba la fotografía y fue en Garsington Manor donde fotografió a sus amigos, plasmó a través de diversas imágenes la tranquilidad de la vida que ahí se vivía, el ritmo de una existencia que reforzó el intercambio de opiniones y pensamientos que quedaron plasmadas en libros, ensayos y correspondencia.

En Londres, en el número 10 de Gower Street, una casa menos espléndida que la ubicada en 44 Bedford Sq., continuaron las tardes literarias en el salón principal a pesar de la mala salud de Ottoline. Los diez últimos años de su vida los pasó enferma de cáncer. Sus protegidos, a los que dejó la mayor parte de su fortuna, la abandonaron, excepto Virginia con quien mantuvo una amistad hasta su muerte.

Lady Ottoline Morrell vivió un legado y dejó atado con cincel el sonido de una vida colmada de arte y ensueño.

Bloomsbury seguirá su cadencia en Londres. La casa con el número 44 en Bedford Sq. conservará el privilegio de haber sido testigo de la algarabía de un grupo de amigos que pintaba, leía, escribía y vivía por encima de la alegría.

* Como dato informativo: En el año de 1849 “Bedford College” se fundó en el número 49 de Bedford Square como la primera escuela de educación superior para mujeres en el Reino Unido. Desde el año de 1900 forma parte de la Universidad de Londres.

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